jueves, 4 de noviembre de 2010

La enredada social




Hablemos de cine.

Es asombroso la cantidad de películas malas que hay en los cines en la actualidad y no lo digo por hacerme el entendido como un moderno gafapastero cualquiera, lo digo porque realmente cuando miro la cartelera me da reparo gastarme 7 euros en ver bazofia.

En algunos casos me dejo llevar por las críticas y comentarios de páginas de cine que en algún momento de mi vida llegué a pensar que tenían criterio a la hora de puntuar una película pero ahora me he dado cuenta que el mal gusto las ha colonizado.

La última bazofia que he visto es la película de “La red social”. He dicho bazofia pero podría haber dicho que está a la altura de un vómito de perro infesto o una rata en estado de putrefacción. Lo cierto es que me dejé llevar por la crítica y me entraron ganas de verla, pero como ya empiezo a ser reacio dije: “no pienso dar un duro a estos tipos” y la vi en Megavideo. Sí, lo sé, es ilegal, así que si quieres leer cosas bonitas y legales vete a otro blog porque ni yo te intereso ni tú a mí.

En lo referente a la película (os la voy a destripar a todos) me aburrí casi tanto como cuando mi abuela pone el mensaje del Rey en Navidad. Tal fue el aburrimiento, que necesité verla en tres sesiones porque no me enganchaba nada.


El Director de la peli, David Fincher, que también se podría llamar David Patraña Fincher, nos presenta al creador de Facebook como un absoluto capullo. Diría que con capullo me estoy quedando corto por lo que voy a entrar a describir lo más absurdo que he visto a la hora de la elaboración de un personaje. El chico es un friqui de nivel. Cuando digo de nivel no me refiero a ese amigo que entiende de ordenadores al que le puedes preguntar una duda cuando te entra un virus, sino más bien a un espécimen digno de programas como el “Diario de Patricia”. Pero la incongruencia del personaje no llega hasta ahí ya que le presentan como un ser prepotente que mira por encima del hombro al resto y por qué no decirlo, un hijo de perra con sus amigos. Lo mejor de todo es que se atreve a llevar esa actitud siendo un completo friki y más cuando en algunos momentos de la película empiezas a dudar si sabe andar o tiene un problema de capacidad psicomotriz. Todos sabemos que si este chico de verdad fuera así hubiera sido carne de cañón en cualquier colegio o universidad. Es más, os digo que yo mismo hubiera sido el primero en darle un guantazo y no digo dos porque su aspecto débil me hace dudar que aguantara más.

La película se te va pasando viendo como el friqui prepotente (término bastante absurdo) va haciendo putadas a todo el mundo y quedándose con la mayoría de el accionariado de Facebook. Todo esto cuando la idea de la creación de dicha red social ni si quiera ha sido suya. Lo mejor de todo es el final: sin clímax dramático alguno, sin tensión y que no te deja muy claro quién gana o quién pierde. Digamos que si a un montón de mierda hubiera que ponerle la guinda, este final es el rey para ello porque la convierte si cabe en más basura aún.

David Oportunista Fincher sólo ha aprovechado el tirón de lo que es hoy día la página con más visitas del mundo, ya por encima de Google, creando una película que hoy todo el mundo adora pero cuando la moda por la página pase dudo que la gente quiera volverla a ver.

Quiero terminar con una frase de Gabriel García Marquéz que dice:

“El día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo”

Fijaos mañana si el mendigo de la esquina sigue teniendo culo

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